martes, 13 de abril de 2010

Contreras

ORIGENES
El creador de este encaste minoritario actualmete en la Cabaña Brava española fué Juan Contreras Murillo, quien en 1907 adquirió un lote de noventa reproductoras y tres sementales ("Ratón", "Aceituno" y "Manchonero") de la ganadería de Tomasa Escribano, viuda de Joaquín Murube.
En su origen las reses adquiridas por Contreras formaban parte de un desecho de la ganadería de Murube, pero la habilidad con que fueron seleccionadas por su nuevo propietario contribuyó muy pronto a crear un nuevo tipo de toro con unas características particulares tanto en lo morfológico, como en su comportamiento durante la lidia.
La nobleza de los toros de Contreras se hizo pronto famosa y estos ejemplares figuraron muy pronto entre los favoritos de los toreros. Posteriormente cuando en D, Juan Contreras, vendió la ganadería a la familia Sánchez Rico y Sánchez de Terrones, los nuevos propietarios continuaron el mismo tipo de selección y contribuyeron a aumentar su fama y a difundir el encaste en otras ganaderías.
 Entre estas destaca la creada por Manuel González Martín, de la cual derivan la mayoría de los escasos núcleos de Contreras que se conservan en la actualidad.
Así el toro de Contreras estuvo de moda entre los años veinte y finales de la década de los sesenta, en que lo recortado de su tipo morfológico, su escaso desarrollo de cornamenta y la justeza de su trapío empezaron a crear problemas en las plazas principales a los ganaderos que criaban reses de esta procedencia.
Actualmente se ha convertido en un encaste minoritario dentro de la cabaña brava española y, aunque sigue estando bien considerado por los profesionales del toreo y los aficionados ha perdido buena parte de su presencia en los ruedos, desplazado por otros encastes más comerciales y cuyos ejemplares suelen ser de mayor tamaño, lo cual les ayuda a pasar los reconocimientos veterinarios en las plazas de mayor exigencia.
No obstante, la importancia del encaste de Contreras sigue manteniéndose tanto por las ganaderías que derivan en pureza de este origen, como por la relevancia que han adquirido otras que han sido creadas a base de cruces utilizando como línea materna las vacas de Contreras.
Entre estas destaca sobre todas la divisa de Baltasar Ibán, que mantuvo el origen Contreras durante varias décadas y que a la vista de los problemas que tenía para lidiar en plazas de primera categoría decidió efectuar un cruce con sementales oriundos de Domecq en los años setenta.
Este cruce supuso un éxito muy importante para la ganadería que, desde entonces, se ha mantenido siempre en primera línea y cuenta entre las predilectas de los aficionados por su nivel de casta y por la emoción que transmiten sus toros. Por eso, un buen número de ganaderos ha adquirido reproductores del hierro de Baltasar Ibán, que han servido para crear nuevas ganaderías o mejorar otras, difundiéndose de forma considerable en los últimos tiempos.
A pesar de ello, la ganadería de Baltasar Ibán no puede considerarse como un encaste en sí misma, fundamentalmente porque el cruce efectuado en su día no ha quedado fijado en un prototipo morfológico característico, sino que ha sufrido considerables variaciones con el paso de los años.
Así durante los primeros años del cruce, los ejemplares del hierro de Ibán exhibieron una morfología considerablemente alejada del prototipo de Contreras y muy afín al de Domecq. Más tarde se creó un tipo intermedio y en los últimos tiempos la evolución se ha dirigido nuevamente hacia el encaste de Contreras, evidenciando que el cruce no ha quedado bien fijado.
Además las diferentes ganaderías creadas con reproductores del hierro de Baltasar Ibán presentan prototipos diferentes unas de otras, en función del imperante en la vacada matriz en el momento en el que fueron adquiridos dichos reproductores, dándose la circunstancia de que al día de hoy, los toros de muchas de esas ganaderías, no se parecen absolutamente nada
a los de la divisa de Ibán, ni en su morfología, ni tampoco en el comportamiento que desarrollan durante la lidia.
Así las cosas el hierro de los herederos de Baltasar Ibán debe considerarse simplemente como una ganadería peculiar, poseedora de grandes virtudes, muy encastada, que produce muchos ejemplares bravos y que cuenta con el respeto de los aficionados más selectos.
EL PROTOTIPO DEL ENCASTE DE CONTRERAS
Aunque el encaste de Contreras deriva directamente del de Murube, presenta notables diferencias en la tipología de los ejemplares. En primer lugar, la capa negra prácticamente exclusiva en Murube, deja de serlo en Contreras donde se dan además y frecuentemente pelajes colorados, castaños y tostados, a los que acompañan los accidentales más comunes, bragado, meano y listón, siendo muy característico el salpicado.
También son comunes el bociblanco, el bocidorado, el ojinegro, el ojo de perdiz, el carinegro, el chorreado, el lombardo, el albardado y el aldinegro, así como el calcetero, el girón y el coliblanco.
El perfil de las reses oriundas de Contreras es variable, con presencia de ejemplares rectos y subcóncavos. Su tamaño es predominantemente brevilíneo y sus pesos característicos se sitúan por debajo de la media de la raza (elipométricos). En conjunto se trata de ejemplares recortados de lámina, bajos de agujas y cerca de tierra.
Su cabeza es chata, con la característica forma de trapecio invertido y más bien estrecha de sienes. Los ojos son grandes y vivaces y el hocico ancho. Por lo común presentan abundancia de rizos en la frente y en la cara (carifoscos) y tienen el punto más débil de su constitución en las encornaduras, que son por lo general de desarrollo pobre. Así predominan los ejemplares cornicortos, que suelen ser cornidelanteros, corniapretados o un poco corniveletos.
El cuello tiene una longitud media y el morrillo aparece bien desarrollado, mientras que la papada alcanza un grado de desarrollo discreto.
El tronco es más bien corto, con la línea dorso-lumbar un poco ensillada. El pecho no es muy ancho y la grupa aparece redondeada. Las extremidades son finas y más bien cortas, y la cola tampoco suele ser muy larga.
LAS VACAS DEL ENCASTE DE CONTRERAS
Las hembras derivadas de Contreras son igualmente recortadas de lámina, bajas de agujas y finas, correspondiéndose con el prototipo característico del encaste, descrito para el caso de los machos. Su cabeza es alargada, estrecha de sienes y presenta predominancia de perfiles subcóncavos, aunque también aparecen algunos rectos. Los ojos son grandes y muy expresivos.
El cuello es fino y la papada no resulta muy manifiesta. La línea dorso-lumbar suele aparecer más arqueada que en el caso de los machos y la ventral se presenta un poco abultada. Son más bien estrechas de pecho y un poco angulosas de grupa, presentando ubres de tamaño discreto.
Las extremidades son finas y proporcionalmente más largas que las de los machos, mientras que la cola tiene un grosor medio y es bastante larga y poblada.
En conjunto resultan bastante armónicas y bonitas, especialmente las que lucen los pelajes más vistosos que se dan en este encaste, el colorado, el chorreado y el salpicado.
EL COMPORTAMIENTO DEL ENCASTE DE CONTRERAS
Durante sus mejores años, los toros de Contreras destacaron siempre en los ruedos por su nobleza y por sus buenas cualidades durante el último tramo de la lidia. Así casi nunca se empleaban demasiado en el tercio de varas e incluso manseaban de forma manifiesta. Pero
conservaban todas sus mejores virtudes para las faenas de muleta en las que aportaban una gran dosis de calidad, pero no exenta de picante.
De esta forma se trataba de ejemplares a los que era necesario dominar antes de buscar el lucimiento, porque tenían una clara tendencia a venirse arriba en la faena de muleta.
Durante muchos años, los toros de Contreras estuvieron entre los favoritos de los toreros más destacados y sus características de comportamiento fueron muy valoradas en los ruedos hasta comienzos de los años setenta.
A partir de entonces se han visto paulatinamente apartados de las plazas de mayor categoría por problemas de tamaño, peso y trapío, pero también porque, dentro de los encastes comerciales, los toreros se han decantado por otro tipo de toro que les resulta más cómodo y al que no es necesario someter al principio de la faena, porque exhibe un menor nivel de casta.
A pesar de estas circunstancias, las ganaderías derivadas de Contreras que aún se conservan tienen un buen grado de aceptación entre los profesionales del toreo.
No son el tipo de toro que piden en primera instancia, pero la mayoría tampoco los rechaza en plazas menores, donde se pueden lidiar los ejemplares en tipo.
Mención aparte merece la ganadería de Baltasar Ibán, que tiene un bien ganado prestigio en plazas españolas y francesas y que mantiene un buen nivel de demanda para sus producto. En este caso la cortedad de talla de sus ejemplares es algunas veces el principal escollo para poder comparecer en los cosos más exigentes.
Las ganaderías dedicadas a la cría y selección de toros bravos Aparecen como cuentos ORGANIZADAS A principios del siglo XVIII. En el origen del toro de lidia Destacan varios troncos fundacionales o vacadas, de DISTINTA ubicación geográfica y procedencia, A PARTIR DE las Cuales Selección por Y a lo largo de casi tres siglos, se ha obtenido el toro de lidia actual.

La Bravura de los Grandes Ríos. El origen de la cría y selección de Reses de Lidia está estrechamente ligado A LOS grandes ríos españoles. Todas las castas fundacionales Fueron alumbradas en las grandes cuencas fluviales. En la cuenca del Ebro. Se desarrolló la casta Navarra, en la del Duero, la casta Morucha Castellana, en la del Tajo y sus Afluentes, la de Toros de la Tierra, en la del Guadiana, la Jijona y en la cuenca del Guadalquivir, En su tramo final, las castas de Cabrera, Vistahermosa y Vázquez. Castas fundacionales

1. Casta Jijona y Toros de la Tierra: Finales del siglo XVI. Procedían de Ciudad Real, Albacete, montes de Toledo, riberas del río Jarama y Colmenar Viejo en Madrid.

2. Casta Navarra: Finales del siglo XVII. Procedían de Navarra y de términos de la orilla izquierda del Ebro en Zaragoza

3. Casta Morucha Castellana: Principios del siglo XVIII. Procedían de El Raso de Portillo (Valladolid) y, genéricamente, de la cuenca colindante del río Duero,

4. Casta de Cabrera: Mediados del siglo XVIII. Procede de Utrera (Sevilla). Formada una Través de la compra de ganado realizadas A LOS cartujos o Dominicos de Jerez de la Frontera o de Sevilla. Del mismo tronco FRAILERO surgieron las ramas de Gallardo (del Puerto de Santa María, con posible cruce con reses de Casta Navarra), Espinosa (de Arcos de la Frontera, con Incorporación de Reses de Salamanca) y Freire (Alcalá del Río).

5. Casta Vazqueña: Mediados del siglo XVIII. Originaria de Utrera (Sevilla). Del mismo origen que la casta Cabrera, a la que A finales del siglo XVIII se incorporaron reses de Casta Vistahermosa.

6. Casta Vistahermosa: Segunda mitad del siglo XVIII. Originaria de Utrera (Sevilla) y formada con reses de los Hermanos Rivas y otras de origen desconocido que, Seguramente, procedían de diezmos. Y líneas Encastes Actuales De las seis castas fundacionales anteriores procede todo el ganado de lidia que tenemos en nuestros días. En las ganaderías de la U.C.T.L. Han desaparecido las reses descendientes en pureza de las castas Navarra, Jijona y de la Tierra y Morucha.

En la actualidad, desde el punto de vista genético, SE PUEDEN Distinguir 28 líneas distribuidas según dos Criterios Fundamentales:

• Líneas / encastes de origen puro (10) Que se ha Mantenido hasta nuestros días.

• Líneas / encastes de origen diverso (18) Que a Través del trabajo de selección de sus ganaderos han Fijado Transmitido y características morfológicas y de comportamiento propios, un Pesar De su diverso origen o proceder de Cruces. Hoy en día SE PUEDEN Distinguir Genética y en buena medida morfológicamente las estas líneas o encastes, Algunos de ellos en peligro de extinción.